Sunday, February 27, 2005

arte del lenguaje

(fuck if you want to stole this writing... fuck cause you're stolen something is not good enough and fuck cause it's mine)


Si se tuviera al frente una pintura hiperrealista de una manzana y a la vez la manzana pintada, pero la pintura hiperrealista sugiriera una manzana mucho más apetitosa, mucho más cargada de luz, con sus contornos y colores más definidos que la manzana originaria, se podría considerar la posibilidad de contemplar la manzana representada como mucho más real, en cuanto bella, que la opaca manzana natural. Es un ejemplo exagerado, pero que puede ilustrar el caso de Viollet-le-Duc, quien en su trabajo expresaba a la perfección el plus que convertía sus restauraciones en un objeto más “real” que el que fuera en su periodo. La pregunta que surge a partir de estos ejemplos es: es el criterio de representación exacto o dimensionado respecto su referente lo que nos permite responder a una obra de arte?

Arthur Danto al respecto declara: “Tal pregunta suscita serios problemas filosóficos, ya que si nuestras preguntas difirieran ( y yo argüiré que así ha de ser), resultaría muy difícil suponer que la respuesta estética fuera, en absoluto, una forma de percepción sensorial, y tanto más si el conocimiento que uno de ellos es una obra de arte es lo que genera nuestras diferentes respuestas”[1]. Se niega in facto una cualidad estética que se sirva como finalidad el ser satisfecha a través de la obra, es por ello que se dice “la respuesta estética ha de estar conceptualmente mediada…[2]” Otro caso interesante al respecto es la condición cognitiva que previamente exige la respuesta estética al diferenciar el objeto natural al artístico. De este modo, la definición de arte a partir de la respuesta estética que suscita no es, de manera alguna, la más óptima. No se le niegan a las consideraciones estéticas su relevancia en el mundo del arte (por ejemplo, en debates artísticos), solamente se asume su vinculación al mundo del arte de manera distinta a su pertinencia propia en la definición de arte[3].

George Dickie asume la condición estética como necesaria a la definición de arte en cuanto la institución artística le conceda la categoría de <> [4]. A pesar de que Dickie al hablar de la valoración necesaria que requiere la obra de arte no limita esta valoración a lo puramente estético, el crítico Ted Cohen es más explícito al respecto, en cuanto la imposibilidad de valoración de ciertos objetos claramente está implícita dentro de los límites del arte “… y esto, evidentemente, no es un asunto por completo institucional, como Dickie pretende”[5].

En lo que Cohen considera las condiciones negativas de un objeto, lo cual lo hacen inmune de ser obra de arte, es precisamente donde podemos hallar la respuesta de la relación entre arte y estética. Respecto al planteamiento de Dickie, para el cual “toda obra debe tener un mínimo valor potencial”[6] se rechaza por el hecho de que ciertas obras con cualidades estéticas a su vez pueden manifestarnos consideraciones negativas[7]. Esos casos de respuestas negativas frente a un objeto artístico son frecuentes en el arte que se denomina abyecto, macrofotografías espléndidas como las de Andrés Serrano pueden causarnos emoción al contemplarlas ingenuamente y al momento de saber sus compuestos orgánicos pueden provocarnos aversión, repudio o simplemente impacto. Danto expresa: “No saldría de mi asombro si la valoración estética negativa implicara que los objetos que la provocan no pudieran ser obras de arte”[8].

Más allá de las valoraciones estéticas del objeto en la obra de arte, se pregunta por la conexión que permite diferenciar un objeto artístico a un objeto incapaz de tomársele como tal, es decir, como artístico. Una respuesta tentativa la podemos encontrar en la famosa Fontaine (fuente) de Marcel Duchamp. No se pueden apreciar claramente las características intrínsecas del objeto y de ellas deducir sus cualidades estéticas, por la razón que la Fuente de Duchamp posee las mismas características inherentes a cualquier urinario, sin que esos últimos posean una valoración artística (es decir, sin que el urinario corriente posea el aura sacra que nos obligue a nosotros, los caballeros, a postrarnos de rodillas antes de cumplir con su función) . En este ejemplo se hace necesaria, más que la pregunta por el modo en que una obra de arte llega a serlo, la pregunta por las cualidades de estas obras[9].

Danto considera esencialmente la condición de conocimiento de la obra de arte antes que cualquier respuesta emotiva, práctica o estética que ésta pueda ejercer sobre nosotros: “Mi opinión es que una obra de arte tiene muchísimas cualidades y, en la práctica, de un tipo completamente distinto a las de objetos materialmente indiscernibles de ellas que no son obra de arte. Alguna de estas cualidades pueden muy bien ser estéticas, o cualidades que pueden provocar experiencias estéticas o ser tenidas por <>. Pero para responder estéticamente a éstas, primero hay que saber que el objeto es una obra de arte, de ahí que la distinción entre lo que es y lo que no es arte se dé por sabida antes de que cada respuesta a las diversas identidades sea posible”[10].

Siguiendo a Dickie, Danto concuerda que para que algo pueda ser una obra de arte tiene que cumplir cierto potencial mínimo de valor estético. Es a partir de este potencial donde surgen los juicios de valor y cognitivos acerca de algo. Siguiendo a Santayana Danto considera que “la observación no basta, hace falta la valoración”[11]. Pero esta valoración, como Wittgenstein asegura, en lo absoluto proviene de las cosas mismas, sino de la relación que surge a partir de nosotros con el mundo[12]. El lenguaje de esta manera visto se contempla como una herramienta donde subyacen nuestros sistemas de valoración. Por ello decirmos: El mundo sólo existe en relación al lenguaje. Pues a partir de ello, diferenciamos al mundo de nosotros mismos, lo enunciamos. Es a partir de este lenguaje que podemos también delimitar la crítica del discurso artístico, separando lo sublime de lo vulgar, lo artístico del objeto material.

La preocupación por el lenguaje como una totalidad se hace evidente en la pintura del siglo XX, deja de ser el medio para la representación de los objetos, para ser la finalidad representada. En esta preocupación se enmarca la Pincelada de Lichtenstein, como la pregunta por el ser del lenguaje dentro del contexto de la pintura expresionista, como rechazo de la represión del recato de la época victoriana: la preocupación por la textura de la pintura en paralelo a la realidad carnal de la época.[13]

No obstante, esta preocupación por la respiración del lienzo no fue nunca más explicita que con el trabajo de drip del pintor americano Jackson Pollock, “La entidad que concentró y fue emblema de este complejo de actitudes fue el drip (<> o <>): los drips alcanzaron su apoteosis de exaltación mística en los años cincuenta y es fácil ver por qué”[14]. Los años cincuenta en Estados Unidos era prolífico de artistas desenfrenados y frenéticos, post generación perdida, que encontraron su mística en el flujo del lenguaje. No es raro ver por qué Jack Kerouac regó todo su On The Road de una sola sentada en el más apoteósico manuscrito de la juventud jamás hecho. La degradación del lenguaje, la coherencia y el orden literario en Naked Lunch de William S. Burroughs obedecía más a las afinidades místicas del escritor con el pintor Bryon Gysin que a un deseo de contar historia. La escritura para los beatniks, generación de los años 50’s americana, entendidos por Kerouac como los ángeles caídos, con el pulso (beat) del jazz y el licor, la velocidad y la muerte joven (Neal Cassady, el hombre más veloz de la tierra), era un flujo independiente que requería ser expresado en su esencia misma. Pollock, se enmarca en esta poderosa generación que se desvaneció en el fuego de su propio lenguaje.

[1] DANTO, Arthur C. La transfiguración del lugar común, Una filosofía del arte. Paidós Estética 31. Barcelona 2002. Pág 140.
[2] Ibíd
[3] Pág.141
[4] Ibíd..
[5] Pág. 142.
[6] Ibíd
[7] Ibid.
[8] Ibíd..
[9] Ibíd.
[10] Ibíd.. Pág.145.
[11] Ibíd..
[12] Ibíd..
[13] Ibíd.. Pág.162.
[14] Ibíd.. Pág.163.

Saturday, February 19, 2005

LA IMAGEN AGOTADA

El lenguaje ha sido vencido por sí mismo. El hombre toma las veces de bacteria, organismo o sustancia que recurre a otro tipo de vida para poder subsistir. Como la orquídea que absorbe todo el vigor de un tallo hasta explotarlo y secarlo para poder exhibir el esplendor de su belleza. Belleza superflua, dependiente, vulnerable a mecanismos de vida superior. Presenciamos la era del agotamiento, del sin aliento[1].

El nuevo iconoclasta añora el vacío en el espacio como el autor añora el silencio en el tiempo. Aunque con objetivos similares, procede distinto al dadaísta: el dadaísta apenas era parte del purgatorio, sin saberlo, sus alabanzas a Dios fortalecían un demonio, su deseo de música producía ruido. Forzados a romper el lenguaje se vieron obligados a enfrentar su propia condición. En realidad no eran más sensatos que el idiota que buscando en sí mismo la salida se ejerce una auto-autopsia para descubrir sólo tripas al final.

El iconoclasta se hace un melancólico de sí mismo, arraigado en el sentimiento de pecado se ve envuelto en un mundo corrupto y obsceno, donde todo nivel de respeto a las representaciones es inerme en el flujo esquizofrénico de visualizaciones diarias. Su nivel de indignación ante esta confluencia de ilustraciones tontas sólo es comparable al nivel de un abad que comprometido con sus votos de silencio saliera al mundo contemporáneo y, por desgracia, se viera obligado a tomar un bus en Bogotá: su rostro se enrojecería con el exceso de palabras burdas del conductor, en su reducido espacio sus sentidos estarían continuamente atropellados por los pitos, los ruidos, gritos que provienen del exterior del bus; y, al interior, el tormento sería peor: voces que farfullan por el sólo goce narciso de la conciencia de su propia voz, conversaciones toscas, emisoras matutinas en el estéreo, carcajadas vulgares, música del demonio. “La iconoclastia tiene, por otra parte, un profundo fundamento religioso, que queda explícitamente recogido en el segundo mandamiento del Decálogo del Antiguo testamento”[2]

Por ley de opuestos de Heráclito, están los neo iconófilos, o publicistas. Hacen de este mundo una cosa más horrenda, sus respuestas a la pregunta son blasfemias: la imagen es nada. Desplazan el impopular discurso de los iconoclastas e iconódulos, por el discurso del hedonismo, discurso del pueblo, la superficie, el devenir. L.A también ha visto a la gente morir por la imagen. La pantalla se satura, los iconos de la autoindulgencia se revelan, la sensualidad del signo se prostituye: como “libertinas de burdel”.

[1] A bout de souffle
[2] PEREZ JIMENEZ, Juan Carlos. “Imago Mundi” La cultura audiovisual. Fundesco. Madrid, 1996.

Wednesday, February 16, 2005

roads

Roads caminos
Oh, can't anybody see, nadie puede ver? We've got a war to fight, tenemos una guerra por pelear Never found our way, nunca encontramos nuestro caminoRegardless of what they say. Pese a lo que ellos dicen. How can it feel, this wrong, cómo se puede sentir, este error From this moment, por este momento How can it feel, this wrong.Storm, Tornado In the morning light, En la luz de la mañanaI feel,No more can I say, Frozen to myself. Siento, no puedo decir más, congelarme a mí mismo. I got nobody on my side, No tengo a nadie a mí lado And surely that ain't right,Surely that ain't right. Y seguramente que no es correcto, seguramente no es correcto.

Oh, can't anybody see,We've got a war to fight,Never found our way,Regardless of what they say.How can it feel, this wrong,From this moment,How can it feel, this wrong. How can it feel this wrong,From this moment,How can it feel, this wrong. Oh, can't anybody see,We've got a war to fight,Never found our way,Regardless of what they say.How can it feel, this wrong,From this moment,How can it feel, this wrong.

Sunday, February 13, 2005

auto entrevista

Susan Orleans, en el prólogo de su libro Orchid’s Thief, libro que inspira la película Adaptation, y Pedro Almodóvar, frecuentemente en la web page de Club Cultura, hacen uso de este medio para poder contestar las preguntas que sus obras dejan y nadie, por temor a parecer bruto o ignorante, preguntaría. Este medio es la autoentrevista. A falta de entrevistadores, de reporteros ingeniosos, se opta por la difícil doble labor de ser entrevistador y entrevistado. Si se maneja la idea de que no existe mayor juez que uno mismo, este tipo de entrevista, que se ha venido implementado últimamente, no puede dejar de ser el más indiscreto de todos los formatos para acercarse al interrogado. Sin ánimos de condescendencias ni parcialidades, se sienta bajo una misma mesa a Luis a dar razones de Luis en, tal vez, la más íntima entrevista que jamás Luis haya concedido.

Luis1: Para liberar tensiones, por qué no me dice que se siente ser entrevistado por uno mismo, o, por la idea que se tenga de este mismo, o, por su peor enemigo?

Luis2: Si a eso llama liberar tensiones, no imagino qué sigue… se siente extraño, es como cuando….
(Es interrumpido por Luis1.)

Luis1: Bueno, luego se extiende en esos detalles sabrosos, ya sé a donde iba y no me parece que fuera realmente pertinente para el curso de esta entrevista.

Luis2: Si ya sabe para donde voy y qué voy a contestar, por qué seguir? Es como si de antemano el entrevistado tuviera ya las preguntas y el entrevistador las respuestas, cuál es el fin de semejante ejercicio?

Luis1: Un momento, no tan rápido. Soy yo quien coordino esta entrevista y no va a boicotearla.

Luis2: Esto no parece una entrevista sino un interrogatorio. Soy libre de contestar o no a sus preguntas.

Luis1: No, no lo es. Ahora, contésteme: por qué estudia comunicación social?

Luis2: para estar sentado en su lugar y no en éste. Ser el que hace las preguntas; es muy incómodo estar de este lado.

Luis1: Por qué esa aversión al protagonismo? Por qué perderse el fruto jugoso que ofrece el espectáculo?

Luis2: Para nunca ser seleccionado a una Isla de los famosos.

Luis1: Buena respuesta.

Luis2: Es aburrido, ud preguntó porque ya sabía lo que yo iba a responder.

Luis1: Acepte un halago hombre, no es de todos los días.

Luis2: yo sé, sólo que no me gusta la lambonería y, en especial, la de los reporteros.

Luis 1: En qué cree una persona como Luis?

Luis 2: Cómo así que “una persona como Luis” acaso que tengo de distinto para ser tratado de esta manera.

Luis1: conteste la pregunta.

Luis 2: Creo en un sentido de lo espiritual que no necesariamente es conforme a la religión, en cuanto a Dios, es una búsqueda que voy trazando.

Luis1: En qué piensa Luis cuando cierra los ojos en la noche y reflexiona sobre el día?

Luis2: Se nota que no me conoce en lo absoluto, nunca hago eso.

Luis1: Cómo fue la infancia?

Luis2: No recuerdo. Supongo que traumática para haberla olvidado de ese modo.

Luis1: Por qué trauma? Qué pasó en su infancia que lo marcó tan profundamente como para haber olvidado todo? Alguna experiencia sumamente dolorosa?

Luis2: Ya le contesté la pregunta, señor sensacionalista: he olvidado todo.

Luis1: Y la adolescencia, supongo que ésta si la recuerda, cómo fue, cómo eran los compañeros de esa época, los primeros amores y la rebeldía?

LUis2: En cuanto la rebeldía, no he superado esa etapa; mis amigos de esa época ya no son los de ahora, les he cogido fastidio; y mis primeros amores nunca fueron correspondidos y por lo tanto, fueron mis primeros despechos, mis primeras frustraciones y, finalmente, fueron los que me enseñaron el significado de la palabra adolescencia: el momento en que se siente por primera vez un dolor no en el cuerpo sino en el alma.

Luis1: Pero algún buen recuerdo de esa época le debió haber quedado?

Luis 2: Sí, seguramente.

Luis 1: Realmente encuentro poco atractivo a su biografía y no creo necesario gastar más tinta en lo que puede ser la vida de cualquier muchacho.

Luis 2: Ningún muchacho merece gastar tinta?

Luis1: Fue la vida de Luis, un joven de 23 años, estudiante de Comunicación Social de la Universidad …

Luis2: conteste la pregunta Luis.

Luis1: Y así concluimos una autobiografía que demuestra que cada quien tiene el derecho a hacerse un desconocido de sí mismo.

Tuesday, February 08, 2005

KARLNACHT

Todas las chicas confluyen Karlo, es una noche Karlo y vamos por nuestro carro Karlo. Es la noche Karlo, una noche suave, con camisas encendidas, eso es... una noche Karlo. En la mañana de verano era diferente, era el sol que ardía sobre nuestras gafas oscuras, una mañana algo Karlo con un poco de mal aliento que se soportaba con algo de alcohol; era el verano de madrugada en el cual le escuchabas llamando y las aves en manadas cubrían este cielo azul que partía hacía otro verano. Sí; sabías que no podrías seguir la carrera hacía la eternidad, el rojo vivo sobre sus cabezas, manejando por la vía virgen de la esperanza, el azul de un campo que brillaba en este sol sureño. Y la oscuridad al otro lado, no crees en lo extraño; si sientes que es esta noche la que venía a través de bebidas energizantes en que golpeas libre, la noche estelar en el invierno de las pasiones con ella, la ajena, mierda; otra vez, estás bailando sobre terreno infértil en la noche de los desposeídos. Te alejas reflejando otra cosa. No; no es una correcta noche Karlo. Sabes que Dios esta noche tiene nombre, se apagan las luces, cierras los ojos y sientes la vibración de los demás cuerpos que saltan a tu lado. Otro amor más y sientes que Dios está en el aire y golpea libre. Quién siente qué está al otro lado de la pista, de todos modos, el salón es apropiadamente alegre y nadie dejará de sentirnos así, tan cerca, mi amigo Karlo. Sabes que Dios tiene nombre: es Paul Oakenfold sobre la pista y cierras los ojos sintiendo la música penetrar en esta ligera madrugada de chicas sobre los campos de trigo. Más que un amor moderno en Lima era la sensación de entrar al centro del mundo luciendo tan demacrado sin ninguna vez saber que es un Bye Bye. Well you try it. Es un momento de vida en el que estás hecho escombros en el aire pero en tus oídos no había un bye bye. Nunca jugaste futbol, nunca abrazaste en la jungla al oso, no aterrorizas: es el moderno modo de ser hombre reflejo. Ahora shu shu, él está sobre su lecho de muerte y lo único que quiere es recuperar algo de juventud after. Él era libertino, mala gente, cretino, pero era un pequeño Dios sobre la pista en la cual saltaba, saltaba: era increíble verlo saltar sobre la pista. Sabes, lo sabes bien y lo reitero: me quemo por ti. Era otra vez andar entre maricas, gente descuartizada, calles de guerra: pero era el pito de la canción la que nos hacía vibrar y recaer en nuestro amor que fluctuaba tanto, tantas veces, mi amor, tantas veces. Oye, pero que bueno era saber que no eran las noches Karlo las únicas sobre el mundo sino que había poco de espacio para aquellas noches tan alegres de enamorados. Tus ojos cafés que me daban un secreto que se me escapaba, luego en el centro de la ciudad una pareja de gitanos tocando mientras caías y los artistas: ché pero que patético este hombre rojo tan rojo tan quemado por ella ché ché ché. Si me das un secreto que se me escapa, si me alejas de las noches Karlo, es claro que ardo y siento que es propicia una recompensa: eres tú y ese ardor en los ojos. Japón en llamas, el fin del mundo sobre Tokyo, la gente a punta de saké: era lo que veía la pequeña Funesta cuando estaba conmigo; no me recordaba, sólo podía hacerte sentir el más mínimo movimiento de tu vientre sobre el de ella. Y era mi sobrina Nakeda que repetía: no, no, no, ay, ay, ay. Funesta, Nakeda, no cuestión sobre esta noche en la que las luces te llevan como zombie y la mañana no era otra cosa que luces naturales que mataban la artificie de nuestros rostros trasnochados. Y un momento en que sentías latir su corazón, hubo ese instante en que tu único reclamo era por algo de ligereza, un poco de liviano sobre tus ojos: agotado de ver el rojo de una bandera que imperaba tras esta noche en la cual no querías morir por vez primera. Almost no se recordaba que quisiera estar en un Japón que corroía tus ojos de sed en el Tamesí. Mi cirujano de salud mental era Charly Garcia en las aguas negras del río San Francisco en Bogotá que fluía como las putas de la séptima con 19 que te traían regalos desde el más allá, de ese universo femenino caído en desgracia y enlodado: son estas las chicas que más estimo, las únicas. Ahora te olvidaré, es el mejor momento, cierto chica muñeca de porcelana?. Sí, era eso; oh sí era eso precisamente lo que era el sueño del sol en el cual Luis en Brasil devenía en ese inmenso mar de lágrimas y penas rosas. Mira chica, era saber que tu rostro sangraba y tu voz se desgarraba en un grito sordo sobre el cristal frío de tu silencio. Me tiro en la sensualidad y el abandono que está con este cambio de muelas de caballo. Alegre, alegre rosa roja en primavera que te esfuerzas en destruirme bajo la lluvia ácida de una tarde para nada Karlito, nada Karlito, óyelo bien. Como otro rojo sobre los romances en París donde el novio la conducía hasta la luna, así me sabían tus besos que me pegaban a la luna; en otras palabras, querida: bésame. En otras palabras sentía que el sabor de tu sexo era un aceite exótico que alimentaba mi desnutrida alma. Era como una sofisticada manera de matarme ese sexo tuyo en que me dejabas jugar con tu largo pelo que me llevaba hacía otros planetas: otros vagabundos en las bibliotecas que se cuelgan leyendo novelas rosas :otro mal polvo en otras palabras. Era una encanto en la noche Karlo esta chica, sí, sabía que en la caverna los fantasmas cavaban sobre sus amargas naranjas. Demasiado cerca, cerca, tan cavernícola, y ahora ella en mi sentido, como si no hubiera otra cosa que esta pista de baile ella saltaba como la bruja que era: cavando mi alma. Una muerte en el atardecer inmenso de Lourdes, nada que conoces y es tan demasiado tarde que ahora que me ves mi cara está cicatrizada por este sueño: la sangre que se derrama es inmensa y provoco océanos de alma. Mañana es el océano el que dormirá en este cristal, profundamente es otra manera de dormir con el fantasma. Es demasiado tarde, demasiado fuerte, y ahora, estoy tan derramado en mi lentitud. Nada que sales y es la tarde una manera de estar en mi soda. Nooooo, es tan tarde que ahora ando derruido por esta excavación de mis secretos. Todo de mí conoce y es demasiado tarde en este juego Scribble.Y ahora, es una pobreza de lo maravilloso que fue ayer, oh oh, nada se escapó de esta fuga misericordiosa que maldigo.

La fantasía Karlo, la noche Karlo, las brujas que revolotean por nuestras espaldas, esta noche disco, es Paul Oakenfold en nuestros oídos: están tan cerca y es una oscuridad de caverna que nos hace arder mi amigo. Karlo, en la caverna, sabemos que en un punto, al final de sus vidas, tan tarde y tan cerca en este Scribble, todas confluirán hacía ti K y en la eternidad serán para siempre las chicas Karlo: es en el alma, es en el alma.

Tan cerca, tan fuerte, tan tarde, tanto, tanto, en mi dormir me quemo por ella y en mi corazón sé que ahora es en mi alma. Es una tristeza Karlo en la noche Karlo y sabes que en un momento todas confluirán hacia Karlo y podremos escuchar tan alegres My Favorite Things interpretada por el genio de Coltrane.

Ahora me pregunto en la pista de baile: no será ésta una de mis cosas favoritas. Inevitable, es tan cerca y tan lejos que ahora pregunto que sé que es en mi alma.

Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy! estoy corriendo alto!


Jueves 13, Marzo, 2003.

Saturday, February 05, 2005

Luisinho en Cuba

Días absortos en la embriaguez absoluta de la samba y el licor. A veces, otras cosas. Entre esas cosas, el consumir la restricción de Occidente. Y este consumo se consumió a sí mismo. Depelastró: como el alacrán que se inyecta su propio veneno en su espalda. Entre esas cosas, el Demonio. Ese día fue extraño. Escribí esta historia: Luis, quedaba H en el medio, casi somnoliento... Escribía la muerte de mi amigo: lo mataba irresponsablemente con palabras que se consideran inofensivas. Escribir es una tarea peligrosa y criminal. Luego, la noticia. No lo podía creer. Y llovía a cántaros, y en esta ocasión era cierta la metáfora. Tomaba cerveza con otro diablo, y el Demonio lloró sobre nuestro techo. Tuvo la delicadeza de retirarnos a justo tiempo. Un mensaje especial desde el cielo y nosotros lo codificamos. Ago rondaba en esos días y el cielo reclamaba sus demonios.
Él me decía:
Nunca viajes con alguien que no ames
LUIS EN LA ISLA DE CUBA.
En Bahía Cochinos ella veía el azul profundo reflejado en los ojos nostálgicos de Marilyn y ya no pensaba en más que amarlo cada día más y más. Nelson Calogero aparecía al horizonte, cuerpo radiante, espalda firme, morenazo en toda su expresión, ojos carmelita como los que mataban a Laura y la sonrisa de un Dios cubano en exilio ancestral. El almirante Nelson, famoso inglés contrincante decimonónico de Napoleón, no podía imaginar siquiera un sucesor más digno de llevar su nombre que este conquistador rompecorazones. Invádeme mi amor como lo trataron de hacer los gringos en los 60's, luego te canjearé a los tiburones y mañana serás mi tirano Eisenhower. Las cuatro gaviotas hermosas perdidas en alta mar van rumbo fijo hacía los ojazos introspectivos de la fortaleza Calogero. Qué pomáricazo el que se arman las pecuecas al ritmo de la salsa y los fulgores atlánticos a sus espaldas!. Suspirando los pájaros andan por la Picota en la Habana Vieja como la fantasía de las indecentes de pescar un Hemingway desafiante que calme las tardes al ritmo de una embriagante prosa. Guantánamo para nuestros más leves crímenes de amor y otra mañana que nos destrozaba el alcohol de la noche pasada. La samba seguía en la sangre de su mejor amiga y el sincretismo digital le sentaba tan bonito que nada tenía que contrarrestar sino enriquecer junto los hermosos chicos miserables de la Cuba enclaustradora. Camajanes irresponsables y viciosas junto el rabo de almirante Nelson en un baile desenfadado por comprender la isla de sus sensaciones explosivas. En Le Select club las jiribillas se desinhibían y danzaban al son de los morenos que les cargaran el ritmo apasionante de una zona inhóspita del mundo de la cual provenían: mensajeras de la profanación y maestras del pecado. Ellas van por un camino y saludan a los dueños de la casa. No sin antes robarlos, violarlos, ultrajarlos y despotricar cuales nenas traviesas de José Martí. En el malecón a Luisinho le entraba la nostalgia y estallaba en llanto: es el pinchazo del abejorro chico, no te preocupes, no es tan grave. Severas travestis rellenas de Max Factor piña ratón listas para compaginar en personales lugares solitarias y tan distantes que extrañaban la luz que perdían en los reflectores de los edificios republicanos. La calva presente en el revoloteo de las colibrís extranjeras les miraba insolentemente con esa pizca de morbo corroído en su eterna semiología de la tristeza en París. Pierdes la respiración y estás nadando en el delirio de miles de voces rebeldes de una étnica sumergida en el grito de un Changó de la humillación en la ausencia absoluta. Charadas totalmente truculentas que alguien le roba al cosmos oriental de los paisajes hirviendo en flor de loto. Otra vez el baile, Obatalá en el medio de la pista se posa frente a los robustos hombros de Nelson y le propina un beso de misericordia. En La zorra y La Cueva el mundo era una esfera de disco de los años setentas y entendías que todos habíamos pasado por el mismo proceso evolutivo del abandono y la angustia en correlato a una euforia improvista de nuestros corazones extraviados. Laura se soltaba el pelo, soltaba el pencil y ahora dibujaba formas más claras con sus delineados brazos de Medusa tropical. Su mejor amiga obscena vomitaba en el baño y comprendía que el hígado no se mejoraba mucho, que era hora de parar el baile: que era hora de reposar y descansar bajo tierra. Marilyn comprendía la noche y el día en su indiferencia cierta y el breve olvido de sí que le propinaban estos bailes desaforados en noches calurosas de orgiásticas predestinaciones. De vuelta al Neptuno Triton hacían sonar a dimensiones gigantescas el Global Underground de Dave Seaman y el baile del universo era uno junto ellas, las dobles, las maricas dobles: las travestis: los hombres despojados del centro. Luis quedaba H en el medio, casi que somnoliento moría en las largas jornadas cubanas y paganas de un triangulo bermudisticamente jodido junto sus arrécimas amantes. Partían a Cienfuegos y en el castillo de Jagua las cosas no iban mejor, la llamada de los Babalawos exhortados no les daba ninguna tregua entre sus sacrificios en escarnio. Otórgame sabiduría y respeto.. Ofréndame al tórax de Nelson, colgame de los bejucos, respírame como un soplo de porro jamaiquino. Un amor real es como vivir en aeropuerto: Un desarraigo concreto es el aeroplano del tiempo negro. No es la memoria sino un retazo de despedidas en el Camaguey y la firme certeza de no posar los píes jamás de nuevo en este sacro lugar. Adiós Cuba, nuestras niñas ya murieron lo suficiente en tierra y aguas tuyas.